Atención a la diversidad desde La educación inclusiva
domingo, 23 de octubre de 2016
Atención a la diversidad desde La educación inclusiva
Es un modelo educativo que busca atender las necesidades de
aprendizaje de todos los niños, jóvenes y adultos con especial énfasis en
aquellos que son vulnerables a la marginalidad y la exclusión social.
La educación
inclusiva es considerada como un proceso que toma en cuenta y responde a las
diversas necesidades asociadas a la discapacidad y al ambiente, pero no
exclusivamente a ellas. Esto implica que las escuelas deben reconocer y
responder a las diversas necesidades de los estudiantes sin distingo de raza,
fe o condición social y cultural.
Los principios de la educación
inclusiva
Si atendemos al binomio educación inclusiva y diversidad, teniendo en
cuenta la misma naturaleza de estos conceptos y de la propia escuela, las
características fundamentales de la educación inclusiva podrían ser:
·
La inclusión necesita de un enfoque global en lo
colaborativo, es decir, afecta a las relaciones y a las medidas que se adoptan
en el aula, en el centro educativo y en la comunidad en general.
·
La filosofía que está detrás de la inclusión es una
filosofía humanitaria, de relaciones humanas, huye, por tanto, de una
interpretación exclusivamente tecnológica, organizativa o material.
·
No discrimina entre personas con o sin discapacidad,
cultura y género, o cualquier otro rasgo personal o comunitario que proyecte
como referencia (o diferencia).
Todo el
alumnado tiene el mismo derecho a acceder a un currículum culturalmente
valioso, acorde con su edad y potencialidades, diferenciado hasta presentarse
sensible a las personas que aprenden en una determinada situación.
·
Habrá que disponer de financiación adecuada a las
necesidades provenientes de la adopción de un modelo de escuela inclusiva, son
necesarios los apoyos materiales, personales y, por supuesto, financieros.
·
Son necesarios más profesionales y mejor formados,
que hagan suyos los verdaderos enfoques de la atención a la diversidad.
·
Hay que disponer de instalaciones suficientes,
accesibles y funcionales, recursos y materiales adecuados.
Una escuela inclusiva
El
concepto de escuela inclusiva parte de una descripción multifactorial, no puede
abarcarse desde una única dimensión que la sintetice sino que se entiende como
una especie de urdimbre que sustenta una educación nueva, la escuela para todos
y todas. Su existencia será más sólida cuantos más elementos actúen
simultáneamente de manera intencional. Será más consistente si es fruto de la
reflexión compartida por toda la comunidad educativa y de la valoración de los
avances experimentados en la propia comunidad escolar.
Asumimos
como una posible definición de escuela inclusiva aquella que postulan autores
comprometidos con la inclusión educativa como Ainscow, Booth y Dyson (2006) y
Echeita y Duk (2008): ”La escuela inclusiva es aquella que garantiza que todos
los niños, niñas y jóvenes tengan, acceso a la educación, pero no a cualquier
educación sino a una educación de calidad con igualdad de oportunidades para
todos y para todas”.
Plan estratégico de atención
a la diversidad en el marco de una escuela inclusiva
•
Comprometerse en la superación de las barreras para el acceso, la participación
y el aprendizaje de todo el alumnado y poner todos los esfuerzos en superar las
limitaciones del centro a la hora de atender a la diversidad.
• Potenciar el aprendizaje y la participación
de todos los alumnos y alumnas en especial de quienes se encuentran en
situación de vulnerabilidad y por lo tanto en riesgo de ser excluidos.
•
Disponer de planes de mejora tanto para la institución escolar, como para el
personal docente y el alumnado que permitan avanzar en esta línea de inclusión.
• Valorar
la diversidad en el alumnado no como un problema sino como una riqueza para
apoyar el aprendizaje de todas las personas.
En
síntesis, la educación inclusiva supone una actitud y un compromiso con la
tarea de contribuir a una educación de calidad, equitativa y justa para todo el
alumnado. Tiene que ver con todos los niños, niñas y jóvenes. Se centra en la
presencia, participación real y logro en términos de resultados valorados;
implica combatir cualquier forma de exclusión; y se considera un proceso que
nunca se da por acabado.
Desarrollo de prácticas inclusivas
El desarrollo de prácticas inclusivas en los
centros se producirá como consecuencia de la reflexión conjunta de todos los
profesionales que inciden en el aula en relación a tres aspectos básicos: averiguar
qué es lo que funciona en un entorno inclusivo, conocer cómo funciona y saber
por qué funciona, es decir, identificar las condiciones necesarias para que se
produzca.
Para que
un centro funcione como un entorno verdaderamente inclusivo necesita:
a) Tomar
conciencia de la diversidad del alumnado existente en el centro.
b)
Revisar el contenido del currículum y los diseños de las actividades del aula.
c)
Motivar al alumnado y reflexionar sobre sus necesidades.
d)
Trabajar con proyectos amplios, flexibles, que impliquen la colaboración del
equipo docente.
En la
práctica educativa se tiende a proporcionar apoyos individualizados y/o en contextos
segregados, sin embargo el concepto de apoyo debe ser más amplio, debe incidir
en la coordinación del profesorado, en la colaboración entre profesionales, en
el método de enseñanza adecuado para responder a las necesidades de todo el
alumnado y en la formación del profesorado, que es de vital importancia para
que las prácticas educativas sean cada vez más inclusivas.
Prioridades de una escuela inclusiva
La
escuela inclusiva tiene como objetivo último que todo el alumnado desarrolle al
máximo todas sus capacidades y potencialidades para que puedan hacerse
competentes en la construcción de su proyecto personal y profesional. Para
ello, ha de comprometerse a asegurar el acceso y la permanencia de todos los
alumnos y alumnas y ofrecer un sistema educativo de calidad con igualdad de
oportunidades.
Para el
logro de este objetivo se señalan las siguientes prioridades generales:
1.
Ajustarse a las necesidades de cada alumno y alumna. La respuesta educativa que
se ofrezca habrá de ajustarse a las necesidades de cada alumno y alumna, con el
compromiso de poner en marcha las medidas personalizadas necesarias de atención
a la diversidad, para asegurar al máximo el desarrollo de sus potencialidades.
2.
Implicación de todo el profesorado, el resto de los profesionales y las
familias. Es esencial la implicación de todo el profesorado, el resto de los
profesionales y las familias que tienen que hacer suyo el reto por una
educación inclusiva y sentirse protagonistas éticos de este cambio profundo de
enfoque en la respuesta educativa a la diversidad.
3.
Ofrecer oportunidades reales de aprendizaje a los colectivos más vulnerables a
la exclusión social. La escuela inclusiva debe garantizar la presencia, la
participación y el logro de aquel
alumnado que por distintas causas es más vulnerables a la exclusión
social y actuar positivamente para alcanzar el mayor grado de desarrollo
competencial en los ámbitos de desarrollo personal, escolar y social.
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